Yandira Castro

Dictador de Sentimientos

Se murió Maradona, indudablemente una muerte más que impactante para el mundo entero. Todas las muertes impactan, claro está que impactan a quienes rodean al ser que se fue, en este caso, el mundo rodeaba su figura. Como figura del deporte, como odiseas de la historia, como farandulero, como adicto, como padre, en fin, como cada uno quiera. Para unos, ídolo, para otros no, pero quien no conocía a Diego Armando Maradona.

Su muerte trajo llantos, insultos, profunda tristeza y mucha polémica. Porque estamos en una sociedad de pantallas sin corazones, y opinar, cada vez es más libre y sin códigos o leyes, porque de atrás de la fila gritar es más fácil pero nunca de valientes. No voy a escribir sobre lo que me generó su muerte pero sí de lo que me espantó de la misma.

Maradona murió el 25 de noviembre, día de la lucha contra la violencia de género y a muchos les enojó pensar que este día tan importante pasaba desapercibido, por la muerte de la “MANO DE DIOS”.  Me hizo pensar que no podríamos ser tan básicos de creer que una lucha tan importante, y que nos lleva trabajando hace décadas sin poder resolver la pérdida de mujeres a manos de hombres, entre miles de factores que acompañan aún hoy en pleno 2020 la desigualdad de género, sea opacada. Ya estamos opacadas, y el día solo nos recuerda que seguimos luchando, TODOS LOS DÍAS.
Ojo con lo que profetizamos, porque pedir igualdad significa también ser tolerante y lo peor que nos puede pasar es como leí por ahí, “ser dictador de los sentimientos del otro”. Podíamos salir a gritar que no queremos más mujeres muertas, golpeadas, violadas, que no queremos más que el solo hecho de ser mujeres nos ponga en un escalón más abajo, pero también podíamos salir a gritar y llorar que se murió “nuestro ídolo en el fútbol” y ESTÁ BIEN, es respetable. Y no me vengan con lo que hacía en su vida, porque he visto tipos marchando contra la violencia de género, que después se van a la casa y muelen a palos a su mujer, y amigos de esos tipos que con un poquito de poder los tapan.

Puede que muchos cuando conocieron la vida privada de Maradona, que fue más pública que cualquiera, se les haya caído el ídolo como se dice popularmente, pero puede que para otros no, puede que para otros el fanatismo por el fútbol, deje ver entre la reja de los ojos, que el tipo fue el mejor en su deporte… yo que sé, es válido!
Aplaudo a la piba que tuvo el coraje de decir antes del partido no le hago ni medio minuto de silencio y me siento sola y me revelo ante el mundo, uff, la APLAUDO DE PIE, hay que tener mucho ovario y la verdad tenía una razón más que entendible, nunca se hizo un solo minuto de silencio en el fútbol por cada mujer que fue asesinada por un hombre, de hecho hubieran destinado muchísimos minutos de silencio…

Pero también entiendo a quienes sí lo homenajearon, yo quién soy para decir si lo merecía o no, quién soy para decir qué creer de lo que vi, porque no lo conocí, solo vi lo que pasó en la tele, quién soy para putear al que llora su muerte y quién soy para decirle a otro que tiene que ser más importante en su vida.
Maradona se murió, justo el día de la lucha contra la violencia de género, y la libertad, igualdad y respeto, debería permitirles a los que quieren llorarlo y putearlo, hacerlo en libertad. Y contra la violencia de género, tenemos que seguir peleando todos los días, hasta que en algún bendito momento, podamos no tener que tener una maldita fecha que nos recuerde que todavía siguen existiendo primitivos machos, que creen que sus genitales, los hacen superiores.

Mientras tanto dejemos de una buena vez, de ser DICTADORES de los sentimientos ajenos, cada corazón tiene un único dueño….

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