Yandira Castro

SEGUIR JUGANDO

Trabajaba en otra columna las últimas semanas, pero a veces las letras tienen que ir por un tiempo a un cajón, descansar y volver cuando todo esté listo.

A la gente le pasa lo mismo, a veces tenemos que parar, guardarnos y salir cuando estemos listos. Estas fechas que se vienen son especiales, algunos las aman, otros no tanto, otros pasan muy mal y hay quienes aun están complicados resolviendo qué hacer, para repartirse en familias desarmadas.
Lo cierto es que el final de un año nos trae muchos balances, y es imposible que todo durante 365 días haya sido bueno, es imposible no extrañar al que no está, o extrañar al que no se puede abrazar, es imposible no mirar al cielo y dejar que una lágrima corra por esa estrella que brilla en el cielo pero no en la tierra. Somos humanos, cargados de alegrías y dolores, y es que la vida es así, una montaña rusa constante de emociones, un teatro donde hay que actuar hasta que se cierre el telón, porque así es la vida, como «el show debe continuar», debemos seguir viviendo y «pucha» que hay que agradecer estar vivos, porque solo así, seguimos teniendo las chances de continuar.

No hemos aprendido bien a disfrutar el todo, somos humanos, buscamos eternamente el estado de la felicidad, uno que es demasiado invisible. Pero qué pasa si en vez de buscar, nos dejamos sorprender, si en vez de llorar en navidad al que se fue, lo recordamos sonriendo en alguna navidad, qué pasa si cambiamos el punto de partida y lo hacemos desde la felicidad.

Mi abuelo ya no me reconoce tanto como antes, sé que en el fondo de su corazón me extraña como yo a él, porque aunque no me reconozca cuando me ve, sí me RECUERDA… Si duele?, un montón, pero hace algunos días recordaba que me entretenía en navidad, en la puerta de mi hermosa casa en Sayago, para que no perdiera la magia , mientras que mis padres jugaban a ser papá noel… Lo recuerdo jugando a la paleta en la playa o enseñándome cómo hacer trampas en el truco, tal vez él perdió parte de su memoria, pero yo lo recuerdo todo!! Y antes de sensibilizarme en estas fechas, prefiero que aunque no sepa exactamente quién soy, me siga contando historias, para seguir generando mis recuerdos…

No importa qué fecha, no importa la situación, tampoco mucho esta columna escrita, importa lo que tenemos dentro, lo que ya hemos caminado, para sonreír en estas fiestas y sentir que no estamos solos, sino rodeados de todos los que pasaron por el camino, los que nos pueden tocar y también los que nos tocan el alma. Este 24 y 31, brinda y hace que aquel que no podés ver, reencarne en una sonrisa, una bien grande. Dale un beso a tu vieja, dale un beso a tus hijos, jugá a ser papá  noel, jugá a ser delivery de abrazos si tu familia está desparramada, jugá a ser feliz, jugá a disfrutar un día más de vida, para seguir jugando…

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